Decálogo del perfecto lifter

En este artículo encontrarás algunas normas sencillas que seguir para mejorar la convivencia con los demás en el gimnasio. Aplícalos en tu día a día 


​ Vas al gimnasio. Hay demasiada gente.

Quieres hacer la rutina que estructuraste de acuerdo a tu metodología de entrenamiento pero todas las maquinas están ocupadas.

Entonces compartes con otra persona. Cada vez que te toca sentarte en la máquina, ​hay un charco de sudor. Tu compañero olvidó su toalla. Vamos mal. 

Además, utiliza un peso mucho mayor al tuyo y no te ayuda a cambiarlo cuando es tu turno. Vamos muy mal.

​Decides cambiarte de maquina. Estás retomando tu rutina en otro lugar. De pronto dejas tus cosas un momento para ir buscar una mancuerna. Cuando llegas, la maquina que habías ocupado la tiene otra persona. Ahora, vamos peor. 

Esa persona no sólo ocupó la maquinaba que usabas, sin tu consentimiento, además quitó tu toalla y tu agua de donde estaban ¿Acaso se perdió el respeto? 

Para rematar, pega gritos como si estuviese en un concierto.

Te apuesto 1000 a 1 a que te has encontrado con este tipo de personas en el gimnasio.

Como la mejor forma de mejorar todo es siendo el cambio que quieres ver, te invito a leer este artículo.

Sabrás cual es el decálogo, por excelencia, de los buenos usuarios de un gimnasio.

Son leyes de oro, fáciles y sencillas, pero que pueden marcar la diferencia. ​

Harás de los gimnasios un lugar mejor

​En el gimnasio existen una gran cantidad de mitos sobre nutrición y ejercicio. Fuera de eso, es un lugar bastante ameno en el que puedes distraerte después de un largo día lleno de estrés.

Todo puede tornarse difícil cuando te encuentras con personas irrespetuosas, cuya sola presencia es molesta

¿Por qué olvidan las reglas? O mejor dicho, ¿las conocen?

Para que evites ser una de estas personas, Marcos Romero te presenta las 10 reglas que se deberían respetar en todos los gimnasios.

1.La toalla, por amor a Dios

“¿Podemos alternar?”

Siempre que alguien te pregunte esto, mira si trae una toalla en su hombro o alrededor de su mano.

Sí, es molesto que alternes con alguien que cambia tus pesos, pero peor es que alternes con alguien que deja empapado el banco que comparten y tengas tú que limpiar, con tu toalla, el charco que dejó.

Las toallas son económicas, si se te dificulta comprarte una, cualquier trapo limpio puede servirte para secar los bancos después de utilizarlo.

No hay excusa que valga.

2. Si es para sentadillas ¿Qué haces con los brazos?

La jaula de sentadillas es para que hagas sentadillas, punto.

Para hacer bíceps tienes todo el gimnasio. Está bien que quieras verte muy fuerte haciendo curl de bíceps con la barra olímpica pero, ¿es necesario hacerlo en la jaula?

En la mayoría de los gimnasios sólo existe una jaula de sentadillas, si tienes suerte dos. Ocuparla para hacer bíceps es una estupidez.

Es entendible que realices ejercicios como press militar o press de banca en la jaula, en algunas ocasiones, pero curl de bíceps no.

El curl de bíceps:

  • Es un ejercicio opcional.
  • Es mejor realizarlo con mancuernas que con barra.
  • Si optas por realizarlo con barra olímpica, hazlo en cualquier otro lado del gimnasio, en una esquina por ejemplo, sin molestar a nadie.

Caso contrario, la sentadilla.

El único lugar donde puedes realizar este ejercicio es en la jaula ¿De verdad la vas a ocupar para otra cosa?

3. El que mucho grita, poco hace

Sacar un grito algunas veces, en las últimas repeticiones, te ayudará a canalizar la fuerza y levantar ese último recorrido que te falta.

Que grites desde la primera repetición es absurdo, de paso, que se escuche en todo el gimnasio, es incómodo.

También va con las mujeres. Escuchar a una mujer gritando o gimiendo es bastante, o más, incómodo.

4. Quién se va de la villa NO pierde su silla

Bien sabes que, si hay una botella de agua, una toalla o cualquier objeto personal arriba, abajo o muy cerca de alguna máquina significa que ese lugar está ocupado.

¿Qué debes hacer?

Miras a los lados, preguntas si ese lugar está ocupado a los de alrededor y esperas por lo menos unos minutos a que la persona que está ocupando la máquina llegue.

Si nunca llega, pues ya será problema de esa persona, pero es de mala educación que llegues así nada más, hagas a un lado la toalla, te pongas a usar el aparato y para rematar, le quites el peso que tenía.

5. A guardar a guardar…

Clásico de aquellos que van al gimnasio y presumen de sus increíbles pesos levantados.

Por lo general sucede en Sentadillas, Press de Banca y en especial en la Prensa.

Por ejemplo:

Llegan con su cara de “malos”, caminando como si tuvieran una patilla en cada brazo, agarran un disco de 45 lbs, luego otro y otro, y otro, y otro, y otro, y otro, y otro y otro.

Hacen 10 repeticiones “explosivas”, generalmente con un recorrido de 5 cm, con movimientos imperceptibles.

Terminan sus 3-5 series y se van con una cara de satisfacción, pensando que son los mejores.

Se olvidan de lo único importante, descargar la barra o la prensa de todo esos discos.

Si tú eres el desafortunado al que le tocaba realizar ese ejercicio, tendrás que descargar el aparato para poder realizar, como se debe, el ejercicio en cuestión.

Peor, si a ti te tocaba hacer otro ejercicio y necesitabas discos grandes, perdiste, porque todos están ocupados.

Evita ser del grupo acaparador.

¡Devuelve las mancuernas o pesos a su lugar!

6.¿Circuitos con gimnasio lleno? Sentido común

El gimnasio está lleno, no cabe ni un alma más.

Es uno de esos días en que por fin ves a alguien haciendo peso muerto o sentadillas.

Esos días en que tienes que esperar bastante para que se desocupe un banco o cualquier máquina. Esos días en que el aire está escaso, te cuesta respirar.

Y entonces llegas tú, muy inteligente, y te pones a hacer circuitos, bi-series, super-series o cualquier rutina que involucre más de una máquina a la vez.

Entonces acaparas dos bancos, la jaula, las poleas, 3 pares de mancuernas y dos barras olímpicas.

Los demás quieren utilizar algo de lo que tienes acaparado y empiezas “eh, que está ocupado; eh, ese también; y ese, es que estoy haciendo un circuito”.

Hay que tener un poco de sentido común.

Si quieres hacer tu circuito, bi-serie, tri-serie, super-serie hazla pero en horarios donde haya poca gente.

¡Evita molestar!

7. Perder la paciencia es perder la batalla

“¿Ese banco está ocupado?”“¿Cuántas te faltan? ¿Disculpa? ¿Ah?”

Frases por el estilo nunca faltan.

Provienen de alguna persona sin sentido común. A pesar de ver que estás rojo, con los ojos casi a punto de saltar y las venas del cuello a punto de reventar, te habla en medio de una serie, rompiendo con tu concentración.

Si ves a alguien que está en mitad de una serie, espera a que termine y le preguntas lo que quieres.

Nunca en medio de una serie.

A parte de molestar, puedes llegar a causar que la persona se desconcentre, falle el levantamiento y se lesione.

Una serie dura un minuto, por más apurado que estés o por más contado que tengas el tiempo, puedes y debes esperar a que la persona termine para preguntar.

8. Evita la indiferencia

Si ves a alguien que se quedó abajo, ayúdale.

Suena bastante lógico, pero en realidad muchos ignoran la situación.

Evita ser de esos que, teniendo a centímetros a una persona que falló su levantamiento y necesita que rápidamente alguien le ayude a levantar la barra, se quedan inmóviles hasta que esta, casi ahogándose, pide auxilio.

Esto pasa por desconocer la forma de cuantificar los pesos que realmente puedes levantar. No por ello vas a pasar de largo como si nada.

Puedes evitar que esa persona termine lastimada.

9. Déjalo tal y como estaba

Si te piden alternar, aunque te incomode o desagrade, debes aceptarlo.

A veces manejan los mismos pesos que tú y te ahorras eso de estar cambiando los discos cada vez que cambian de lugar.

Pero a veces, a parte de cambiar el peso (y prescindir de la toalla) al terminar su serie, se van y se olvidan de cambiar los pesos.

Si te están dando oportunidad de alternar contigo, lo mínimo que puedes hacer al terminar tu serie es limpiar el sudor del banco y cambiar los pesos a los que el otro utiliza.

10. Dime de qué presumes y te diré de qué careces

En 7 de cada 10 gimnasios existen personas que creen que se la saben todas.

Corrigen, dan rutinas, juegan al entrenador, hasta consejos nutricionales.

Está bien que des consejos si sabes lo que dices. El problema está cuando empiezas a regar mitos.

Por ejemplo:

Personas que siguen haciendo ejercicios tras-nuca o suben los pies al banco al hacer press de banca, no deben “guiarte” diciéndote cómo se hacen algunos ejercicios.

Además te quieren imponer sus rutinas divididas y tratan de corregirte la postura al momento de realizar press de banca, sentadilla, pull over, etc.

Lo peor es que la mayoría de estas personas tienen el ego por las nubes, ayudan porque se creen superiores a los demás.

Lo irónico es que se molestan si tú eres el que los corrige.

Unidos por un gimnasio mejor ​

Enseña con tu ejemplo. Cuando los demás vean lo educado y atento que puedes ser, querrán imitarte.

Pon tu grano de arena. Muéstrale a todos como comportarse durante el entrenamiento, nada compicado, simple cortesía. 

El gimnasio debería ser un sitio al que recurramos diariamente, algo como tu segunda casa, cuídala, mantén el orden y la armonía.

Te aseguro que la convivencia en el gimnasio va a mejorar considerablemente. 

Si aplicas este decálogo, todos te querrán como compañero de entrenamiento, harás muchas amistades. ​

Que tus acciones hablen por ti.​

Sé el cambio que quieres ver.

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Nota del Editor: Este artículo apareció originalmente en Nutrición en forma 


Sobre el Autor

Marcos Romero es nutriólogo enfocado a los requerimientos nutricionales en el fitness. Le apasiona el ejercicio con pesas y los deportes de contacto. Odia los mitos infundados que inundan este círculo. Puedes conseguirlo en su página web, Nutrición en Forma.